El lenguaje inclusivo y su importancia – Toma nota de esta información importante

El lenguaje es poderoso, dinámico, y define la forma en la que vemos el mundo. Las palabras que utilizamos para comunicarnos son las bases para nuestra conexión con otros, con nuestro entorno, y con nuestra propia identidad. Identificarnos en nuestros propios términos y ser reconocidos con palabras inclusivas forma parte de la democratización del lenguaje y del orgullo de ser quienes somos.

Sin embargo, en algunos casos el lenguaje puede ser utilizado para excluir a ciertas personas o reproducir sesgos negativos hacia otras. Una investigación de la Universidad de Stanford demuestra la forma en la que se utilizan ciertas palabras del lenguaje cotidiano, aunque parezcan relativamente inofensivas, pueden perpetuar estereotipos de género. Por ejemplo, la afirmación “las niñas son tan buenas como los niños en matemática” implica que el ser bueno en matemáticas es más común y natural para los niños.

Un lenguaje inclusivo de género

El movimiento hacia un lenguaje inclusivo de género se puso en marcha con un enfoque específico en eliminar y evitar construcciones sociales sexistas. La Guía de lenguaje inclusivo de género del Gobierno de Chile acierta que “el lenguaje no es sexista en sí mismo, sí lo es su utilización” y busca promover la selección consciente de palabras evitando el uso de la forma masculina por defecto para la descripción de personas en general. Por ejemplo, la guía sugiere utilizar frases como “la población beneficiaria” en lugar de “los beneficiarios” y “los expertos y las expertas” en lugar de solamente “los expertos”.

Pero el lenguaje inclusivo no se limita a personas que se consideran parte del binario de hombre y mujer. Para ciertas personas parte de la comunidad LGBTQ+, como personas transgénero, quienes no se identifican con el sexo asignado al nacer, o personas con identidades no binarias que no desean identificarse ni como hombre ni como mujer, el lenguaje es clave para su autoidentificación y su inclusión en la sociedad. Estas personas pueden decidir expresar su identidad por medio del género gramatical femenino o masculino, mientras que otras no se sienten cómodas con estas construcciones y pueden escoger otras maneras de expresarse.

¿En español?

En varios países de América Latina, como Argentina y Chile, organizaciones de la sociedad civil y algunas entidades públicas impulsan el uso de la letra “e”, como “elle” en lugar de él o ella, para marcar la neutralidad gramática. La facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, seguida por otras instituciones de educación superior, acogió el uso del lenguaje inclusivo “en cualquier de sus modalidades” en julio del 2019.

La Encuesta Nacional de Salud Mental de Jóvenes LGBTQ del Proyecto Trevor (2020) en los Estados Unidos indicó que 25% de jóvenes usan pronombres o una combinación de pronombres neutros. Otro estudio sobre la salud mental de jóvenes transgénero en el país, apoyado por el Instituto Nacional de Salud Mental, encontró que los jóvenes que pueden usar su nombre elegido – en vez del nombre que se les dio al nacer – reportan menos depresión e ideación y comportamiento suicida, los cuales suelen ser elevados para este grupo de adolescentes.

Cómo transformar nuestras palabras

En los últimos años, han surgido varias herramientas que ofrecen orientación específica sobre cómo incorporar el lenguaje inclusivo en lugares de trabajo, escuelas y otros ámbitos. La Premier Nursing Academy en Florida asesora a los proveedores de atención medica sobre el lenguaje inclusivo que “no hace suposiciones ni incluye negatividad sobre poblaciones LGBTQ+… y evita discursos que contribuyen a crear un entorno poco acogedor”. La guía sugiere, por ejemplo, utilizar frases como “todos los sexos” y “sexo asignado al nacer” en vez de “ambos sexos” y “sexo biológico”, y para identidad de género sugiere usar “todos los géneros”. Otras sugerencias incluyen el uso de nombres propios en lugar de Sr. o Sra., a menos que la persona pida lo contrario, y utilizar “relaciones entre personas del mismo sexo” en vez de “relación gay o lesbiana”.

Una guía de estilo para periodistas recomienda “si la persona que es entrevistada es transgénero o no se identifica con un género u otro, lo adecuado es preguntarle su pronombre preferido”. La guía pide que los periodistas sean conscientes de que, aunque el pronombre dado por el entrevistado pueda no coincidir con su nombre y/o apariencia física, debe ser respetado.

En el sector privado, American Express es un buen ejemplo de una empresa que aboga por el lenguaje inclusivo. Aparte de crear espacios incluyentes, American Express destaca que entidades del sector privado deben utilizar el lenguaje inclusivo porque 1) disminuye el sexismo y evita promover prejuicios, microagresiones y la exclusión en el lugar de trabajo, 2) contribuye a reducir brechas de desigualdad laboral dado que puede atraer a grupos diversos de personas que sean candidatas para una vacante, y 3) puede atraer a diversos clientes.

Desde el BID, nos sumamos a la iniciativa de motivar a nuestros empleados a que incluyan en su firma sus pronombres elegidos, y respeten aquellos que decidan utilizar cada uno de sus compañeros. Parte de nuestra Visión 2025 es promover y respetar la diversidad de las personas de Latinoamérica y el Caribe, no solo en todas nuestras operaciones, sino también hacia adentro del Banco.

Aunque el lenguaje es algo que aprendemos e internalizamos desde la niñez, continúa evolucionando a lo largo de nuestras vidas. Durante este mes de Orgullo LGBTQ+, busquemos formas de transformar nuestras palabras en instrumentos de cambio y de inclusión. Este es un proceso de aprendizaje que inevitablemente incluirá errores. Esto es normal. Pero es importante intentar y crecer junto con el lenguaje. Y si se comenten errores sin querer, corrígete, discúlpate y sigue adelante.

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